Consejos para unas fiestas perrunas

27 de noviembre de 2016

Cómo disfrutar de las fiestas sin sustos

Consejos para unas fiestas perrunas

Cuando en un barrio o en un pueblo están de fiestas, hay mucho ruido, mucho jaleo y muchas luces. Por todas partes se oyen el bullicio de la gente, los petardos y las bombas. Pero el oído de nuestros perros es muy sensible y, normalmente, no entienden en absoluto lo que está pasando. Si por ellos fuera, se tacharían las fiestas del calendario y se pasarían esos días tranquilos metidos en casa, en su camita. Dado que son más sensibles al ruido y que tampoco entienden por qué hay tanto de repente, son muchos los perros que reaccionan con nerviosismo, miedo y pánico. Los síntomas típicos de una fobia a las fiestas que mostrará su perro son jadear, hacer ruidos con la boca, salivar, temblar, andar de un lado para otro, meter el rabo entre las patas o esconderse a toda prisa.

Cada animal tiene una resistencia individual a los ruidos fuertes y su predisposición a que esta sea mayor o menor puede variar. Sin embargo, independientemente de la predisposición natural de un perro, es posible prepararlo bien y condicionarlo desde pequeño para que ruidos como los de los petardos, por lo menos, no lo asusten tanto. Si cada vez que tiene miedo se le presta atención, se le acaricia o se le da algo de comer para consolarlo, lo estaremos condicionando a esos gestos de miedo. El animal ve reforzado su comportamiento al mostrar miedo, pues, al parecer, sí que hay motivo por el que preocuparse. Pero le ayudaríamos mucho más si nos mostráramos claramente serenos e ignorásemos esos ruidos tan fuertes indicándole así en nuestro papel de "jefes de la manada" que no tiene nada que temer. Con el paso del tiempo, la reacción del perro será cada vez más tranquila En caso de que el animal llegue a nuestra casa ya de adulto y no de cachorro, ya habrá pasado esa etapa en la que se le podría haber inculcado lo que hemos explicado. Y si ha tenido ya malas experiencias en época de fiestas, no será tan fácil hacer que las olvide. Aun así, si su perro es un poco "gallina", le daremos unos buenos consejos para poder disfrutar tranquilo de las fiestas a pesar de todo.


  1. Terapia de ruido


Exponga al perro a ciertos ruidos de fondo mientras experimenta algo positivo (mientras está jugando o comiendo o mientras le achucha); estos ruidos irán penetrando en su oído a medida que vaya aumentando el volumen. De este modo, el animal establece asociaciones positivas con los ruidos y deja de reaccionar a ellos con pánico. Esta forma de habituar a los animales requiere mucho tiempo y paciencia, por lo que no es nada que pueda sacarle del apuro para prepararlo justo antes del pregón de las fiestas. Se recomienda ir subiendo el volumen de forma paulatina. Su veterinario puede facilitarle CD especiales con los ruidos adecuados.

  1. La naturaleza nos echa una mano


Usadas a tiempo, las hierbas medicinales y las flores de Bach pueden contribuir en gran medida a la estabilidad interior del animal y a evitar el miedo y el pánico. Herbal Hero Braveheart de Terra Canis ayuda a los cuadrúpedos miedosos y sensibles a relajarse. Las hierbas naturales que han venido levantando el ánimo desde la antigüedad, como la lavanda, el hipérico, el lúpulo y la flor de la pasión, así como las flores de Bach Olive, Gorse o Rock Rose, aportan calma y serenidad, acariciándole el alma a nuestro amigo canino. Para que pueda hacerle efecto, es importante que las empiece a tomar unos días antes de que comiencen las fiestas y el ruido.

  1. Masaje Tellington en la oreja


El método Tellington de relajación parte de la acupresión. Con él se estimulan ciertos puntos, lo que tiene un efecto relajante. Para ello, tiene que acariciarle la oreja a su perro con la mano partiendo de la base hasta llegar a la punta y haciendo movimientos uniformes. Otra forma sería darle un masaje circular en la parte inferior de la oreja.

  1. Feromonas


Las feromonas son mensajeros desprendidos por la hembra tras parir una camada con la finalidad de calmar a sus cachorros. Además, también permiten la comunicación entre los animales e influyen en cómo se relacionan unos con otros. El efecto relajante de estos mensajeros naturales puede aprovecharse para las fiestas. Hay collares especiales o pulverizadores para casa que ayudan a que el animal se tranquilice.

  1. Tranquilizantes


Para los animales más asustadizos, puede recurrirse a un tranquilizante (medicina) suave. En este caso, lo importante es no dejar al animal sedado esperando solo en su cama y abandonado a su suerte. Es frecuente oír críticas sobre los tranquilizantes sintéticos, pues en el caso de algunos animales solamente mitigan los síntomas patentes (temblores, salir corriendo, jadeos). Pero el animal que ha sido tranquilizado de este modo continúa sintiendo un miedo exagerado, lo que ocurre es que no puede exteriorizarlo, lo cual tiene unas consecuencias nefastas. Además, los tranquilizantes sintéticos pueden hacer aumentar la sensibilidad al ruido.

  1. Mi casa y mi familia


Para los perros miedosos, un sitio seguro y de confianza en el que se sientan cómodos allí acurrucados o escondidos es el mejor lugar donde "refugiarse" hasta que termine la pirotecnia. Si, además, los acompaña su dueño y este se muestra tranquilo y relajado, está claro que no hay mejor medicina. También es buena idea poner una música ligera para distraer al perro del estruendo festivo y, además, se recomienda no obligar al animal a salir. Si tiene que sacarlo a hacer sus necesidades, póngale la correa y déjelo salir cuanto antes un momentito.