Osteocondritis disecante: daños en las articulaciones ya en la etapa de cachorro
La osteocondritis disecante (OCD) es una forma concreta de artrosis que se presenta sobre todo en razas gigantes a edades de entre cinco y ocho meses. De desarrollarse esta enfermedad, es muy probable que afecte a las articulaciones más grandes del cuerpo: el codo, el hombro, el corvejón y la articulación de la rodilla.
De los extremos de los huesos de la articulación afectados se van desprendiendo fragmentos de cartílago, lo que acaba limitando la capacidad de movimiento y produciéndole al animal dolores y cojera.
La causa de ese doloroso desprendimiento del cartílago es un mal desarrollo de los huesos durante el crecimiento, lo que resulta en una capa de cartílago más gruesa de lo normal. Debido a este grosor desproporcionado que presenta el cartílago, la sinovia (el líquido lubricante de las articulaciones) no logra aportarle nutrientes suficientes, de modo que su calidad va disminuyendo.
Si este cartílago ya deteriorado se somete a esfuerzo, se producirán pequeñas fracturas y grietas que continuarán expandiéndose hasta desprenderse partes del mismo, unos colgajos que quedan después sueltos por la articulación. Según sea su tamaño, pueden afectar a su movimiento produciendo dolores, inflamaciones y artrosis. Cuando la sinovia entra en contacto con el periostio (membrana fibrosa que rodea los huesos) debido a esas grietas en el cartílago, las inflamaciones van a más. Por lo general, los primeros síntomas se presentan cuando el animal es aún un cachorro, a edades de entre cuatro y seis meses.
La OCD es una enfermedad multifactorial, lo cual quiere decir que son varias las causas por las que se produce. Además, hay ciertos factores que facilitan aún más la aparición de esta patología ósea. Así, son factores especialmente agravantes que el animal haga un esfuerzo excesivo y que no lleve una dieta adecuada. Si alimentamos a nuestro cachorro en exceso, estaremos favoreciendo un crecimiento demasiado rápido en el primer año de vida, algo que sus articulaciones, que todavía no cuentan con la estabilidad necesaria, no podrán soportar bien. Además de estas circunstancias, también se habla de que es posible que en el desarrollo de la OCD también influyan ciertos trastornos hormonales y factores hereditarios.
Tratamiento
En caso de que el diagnóstico y los síntomas no sean graves, la enfermedad se trata con analgésicos y con ayuda de la homeopatía.
Si las degeneraciones del cartílago son leves, puede probarse a inmovilizar totalmente al perro durante un mínimo de tres meses. Así, durante este tiempo, el cartílago apenas se somete a esfuerzo y se pueden ir cerrando las grietas. Además, hay que evitar un aporte excesivo de minerales y calorías para que el cartílago no siga creciendo más.
En casos más graves, es necesario operar al perro de la articulación en cuestión. En la intervención quirúrgica se retiran los colgajos y los fragmentos de hueso.
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Pero recordemos que, lógicamente, lo mejor es prevenir la aparición de una OCD, pues solo así evitaremos los dolores a nuestro perro. Por eso recomendamos hacer todo lo posible para que el animal no desarrolle una OCD. Para ello es importante seleccionar cuidadosamente a los animales reproductores y criar a los cachorros de forma sana.
Especialmente en las razas más grandes, para proteger los huesos, es fundamental que los animales no realicen esfuerzos excesivos. Así, quien tenga un perro y quiera hacer las cosas bien, hasta los seis o diez meses de vida, llevará a su cachorro en brazos cuando suba por las escaleras o cogerá el ascensor, no dejará que salte al coche y evitará caminatas complicadas o actividades de larga duración en zonas de arena por las que el animal se vaya hundiendo al pisar (como pueden ser largos paseos por la playa).
La comida que demos a nuestro cachorro ha de ser siempre equilibrada y en cantidades moderadas para no acelerar su crecimiento de manera antinatural. Mucha gente cree que si le da de comer a su perro en exceso, crecerá mucho más y será mucho más fuerte, ¡pero esto no es así! La estatura final de todo ser vivo depende de factores genéticos, con lo cual es algo que ya está escrito desde que nacemos y en lo que no se puede influir. Lo único que podemos acelerar es el momento en que se alcanza, lo cual, sin embargo, suele causar daños a largo plazo a los huesos, por lo que el perro sufrirá de por vida.