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¿Es bueno darle comida barata a nuestro perro?

Cinco productos económicos logran el "sobresaliente" en la gran comparativa de comida para perros. Según las conclusiones de la principal organización de consumidores alemana (Stiftung Warentest), la comida para perros buena no tiene por qué ser cara. Pero ¿por qué aplicar a la alimentación canina unos estándares diferentes a los que se usan en la humana? ¿No es acaso lógico pagar como es debido unos ingredientes de gran calidad, una materia prima fresca y unos complementos alimenticios naturales de trazabilidad transparente? ¿La mejor calidad a precios de comida rápida? ¡Nos cuesta creerlo!

¿Es bueno darle comida barata a nuestro perro?
Todo lo que es de calidad y realmente bueno cuesta dinero, y esto mismo es lo que ocurre con nuestra comida, que lleva ingredientes frescos de alta calidad. ¿Por qué iba a ser de otra manera en el caso de la comida que le damos a nuestro perro? ¿Cómo es posible que, a pesar de las subidas del precio de la carne en el mercado al por mayor, esto no afecte prácticamente a los menús de nuestros amigos peludos, que se pueden seguir consiguiendo por unos céntimos al día? Según los resultados de la comparativa, si tiene perro, hoy por hoy puede ahorrar mucho sin dejar de ofrecerle una dieta excelente.
Pero si echamos un vistazo, aunque sea rápido, a la lista de ingredientes de los menús más baratos, no tardarán en abrírsenos los ojos. Y es que el ingrediente principal no es carne muscular de alta calidad, sino por lo general "carne y subproductos animales", junto con "subproductos vegetales" y, además, en muchos casos, una especie de batiburrillo de fuentes de proteína que suele incluir cuatro tipos de carne o más, entre ellos, de cerdo, buey, pollo, pavo, oveja o ciervo. Tras el término “subproductos animales” se esconde casi siempre la denominada "carne de categoría K3", que hace referencia a despojos no aptos para el consumo humano, como pueden ser garras o pezuñas, plumas, cuernos, sangre, secreciones de glándulas, hormonas de bolsas amnióticas, harinas de origen animal, huesos y fragmentos de cartílago. Esta denominación de "subproductos" también incluye tripas e incluso orina.
Nada de esto suena apetecible, ¡y es que no lo es! Pero hay más, una fuente de proteínas baratísima:
¡los cereales!
¡Pero si el perro no es un caballo! Esto que suena lógico es algo que la industria alimentaria olvida muchas veces a propósito al hablar de los perros.
En el caso de este animal, la producción de jugos digestivos la estimula únicamente la carne, lo cual es muy importante para comprender cómo ha de ser una alimentación acorde con las necesidades de la especie. Si lo comparamos con su cuerpo, el intestino del perro es casi siete veces más largo. Esto puede parecer llamativo, pero no es nada en comparación con la longitud del intestino de un herbívoro, que puede alcanzar más del doble. Los carnívoros, por su anatomía en general, no están preparados para el largo proceso de descomposición y aprovechamiento de grandes cantidades de cereales.
Sin embargo, en las etiquetas de muchos productos se ven valores proteicos muy altos que engañan al consumidor haciéndole creer que contienen un alimento nutritivo de gran calidad, cuando lo que en realidad llevan es material de relleno barato como cereales, que no son buenos para el animal. Estos ingredientes van quitando terreno en la alimentación para perros a aquellos que más necesitan y que son los más caros: carne y vísceras.
Esas harinas de carne y mezclas de cereales tan baratas no aportan nutrientes al animal ni le son agradables al gusto. En consecuencia, para mejorar el sabor y lograr un aroma apetitoso, los fabricantes echan mano de rebuscados trucos para hacer que el perro coma esos productos llenos de cereales. Y esto da como resultado mezclas con potenciadores del sabor, aromatizantes y aditivos, algo muy extendido y ampliamente aceptado en esta industria. En 2003, solo en Alemania, se vendieron aditivos para alimentación animal por un valor de más de 250 millones de euros.
Pero ¿cómo es posible que una comparativa que busca la mejor comida para perros obvie estos criterios tan esenciales? ¿No tendría acaso que valorar positivamente en primer lugar el bienestar del perro y, por tanto, la calidad de la materia prima y una buena relación calidad precio teniendo en cuenta los estándares a los que responda? Desde luego que la carne muscular y las materias primas de calidad human-grade no se venden a precio de ganga. Por eso consideramos que se está dando una imagen distorsionada que puede hacer que quien tenga un perro y no tenga todavía mucha experiencia se equivoque de camino y posiblemente opte por una alimentación cada vez menos acorde con la especie, menos sana y de menor calidad.
Quien asume la responsabilidad de tener un animal tiene que hacerlo con todas las consecuencias y no pensar en ahorrar a la hora de darle de comer. Y la calidad se paga. Para que su perro lleve una vida sana, es fundamental darle una dieta saludable. Solo así logrará evitar las enfermedades de nuestra civilización como la diabetes, la obesidad y las alergias alimentarias. Además, después de todo, le saldrá más barato, pues ahorrará en visitas al veterinario.