Dieta y tratamiento ante enfermedades articulares
Por lo general, las enfermedades crónicas, tales como la artrosis, la displasia de cadera o la espondilosis, no tienen cura. De modo que el objetivo de su tratamiento es aliviar el dolor y mejorar la calidad de vida del perro. Independientemente del enfoque que se le dé al tratamiento, el requisito fundamental es que el perro alcance o mantenga su peso ideal, pues cada kilo que pese de más supondrá una carga excesiva para las articulaciones.
El tratamiento conservador se realiza con medicamentos, una alimentación adaptada y ejercicio controlado. Sin embargo, es importante recordar que los analgésicos solo se han de utilizar cuando el perro presente síntomas. Es importante controlar el uso de analgésicos, pues atacan la mucosa gástrica del animal. Si se usan constantemente, pueden producirse desde una irritación de la membrana mucosa hasta úlceras de estómago.
Independientemente del tipo de enfermedad crónica de la que se trate, es importante que el animal haga ejercicio suave de forma controlada para fortalecer la musculatura y para que esta pueda prestar un mayor apoyo a las articulaciones afectadas. Además, hay que evitar la pérdida de masa muscular. Hacer ejercicio en el agua es muy bueno para nuestros amigos, pues dentro de ella, el cuerpo pesa menos y al moverse, no lo sobrecargan.
Acupuntura
La acupuntura, tratamiento alternativo, también puede ser una opción a considerar para el perro afectado. Al colocarlas, las agujas estimulan la producción de las hormonas corporales endorfina, serotonina y cortisol, que alivian el dolor y mejoran los procesos inflamatorios que toda artrosis conlleva. Además, se activa la capacidad de autocuración del cuerpo y se logra una relajación.
Fisioterapia y osteopatía
Estas modalidades de terapia ayudan al perro a tonificar los músculos, fortalecer los ligamentos y aliviar la tensión muscular. Algunos ejercicios incluso los puede hacer el dueño del perro en casa con él para trabajar directamente los músculos de forma permanente.
Los ejercicios en el agua son algo muy ligero para las articulaciones, pues al flotar el cuerpo no pesa prácticamente nada. En concreto, en el agua, el cuerpo tiene solo una séptima parte de su peso real, por lo que se puede entrenar la musculatura sin sobrecargar las articulaciones o la columna vertebral. Además, el agua tiene otro efecto positivo porque actúa como un drenaje linfático suave, lo que reduce las inflamaciones.
La dieta adecuada en caso de enfermedades de las articulaciones
Independientemente del tipo de enfermedad que padezca el animal en las articulaciones (desde una inflamación leve hasta una artrosis crónica), el sobrepeso siempre la agravará. Los huesos y las articulaciones tienen que cargar con cada kilo que se acumula de más en los michelines. De ahí que sea absolutamente necesario seguir una dieta estricta si su perro está demasiado fuerte. Y en el resto de los casos, ¡a cuidar la línea!
Los cereales favorecen las inflamaciones
Para el tratamiento, es fundamental no administrar más nutrientes a las células inflamatorias, que son los que les permiten multiplicarse.
Es por este motivo que la comida para perros que le demos a nuestro paciente no debe llevar cereales ni almidón y ha de ser fácil de digerir y llevar poca grasa. Los cereales no solo proporcionan más nutrientes a las células inflamatorias, sino que también favorecen la aparición de bolsas de grasa. Dado que la mayoría de enfermedades articulares se vuelven crónicas, es recomendable ofrecer siempre al perro una alimentación sin cereales. Para sustituir los cereales, la dieta ha de llevar más carne, verdura, que es muy sana, y fruta fresca. De este modo, el animal recibirá un extra de vitaminas, las cuales refuerzan el sistema inmunitario.
Cómo complementar la dieta
Para complementar una comida sana, se le pueden añadir hierbas medicinales y flores de Bach, buenas para la producción de sinovia (el líquido lubricante de las articulaciones). Cuanta más sinovia tenga una articulación, mejor será el movimiento con sus "bisagras" y menos dolores se producirán. Otra buena opción es complementarla con garra del diablo. Esta planta medicinal procedente de África elimina el dolor de forma natural, por lo que se necesitan menos analgésicos sintéticos, agresivos con el estómago y el metabolismo del perro.
Operaciones
Si los ejercicios de fisioterapia, los medicamentos y los suplementos alimenticios no logran aliviar el dolor, la última opción es recurrir a una intervención quirúrgica. Sin embargo, hay que tener en cuenta la edad del animal, las probabilidades de éxito de la operación y el dolor al que se va a exponer. ¿Realmente vale la pena someterlo a una intervención tan cara o solo le va a provocar más sufrimiento? La cirugía siempre lleva asociados posibles riesgos y complicaciones, como el riesgo que supone toda anestesia.