La pesadilla de la torsión gástrica en los perros
Si tiene perro sabrá que, si muestra inquietud repentina, saliva mucho, tiene la mucosa bucal blanca o jadea aceleradamente, algo grave le pasa. La cosa empeora si el animal enfermo trata de vomitar una y otra vez haciendo un gran esfuerzo, pero no lo consigue. Su dueño observa cómo al pobre se le va hinchando poco a poco la tripa y se le van endureciendo las paredes abdominales, mientras que se muestra cada vez más apático.
En un perro, esos síntomas tan alarmantes suelen indicar una torsión gástrica y pueden poner su vida en peligro en poco tiempo. De ahí que ya sea una cuestión de vida o muerte ante los primeros síntomas, por lo que es necesario acudir al veterinario de inmediato. Seguir leyendo en dognet.de.